Luego de 8 años de matrimonio con dos hijas menores de edad y sin Cristo
en el centro de sus vidas deciden divorciarse, dejando así heridas y rencores
alojados en el corazón de ambos. Esta pareja parecía ser una mas de la sociedad,
ellos representaban el cuadro que vive la mayoría de las familias venezolanas,
hogares destruidos por el odio, el maltrato, y la violencia, sin embargo Dios
tenia un propósito con ellos y fue un proceso de 3 años el que Dios usó para
mostrarle a ambos que harían historia juntos.